EL LIBRO DEL GRAN SECRETO
Mi nombre es Diego Gonzales, la historia que a continuación contare me sucedió hace unos años. Yo tenía unos 19 años, vivía en la ciudad de Celaya, con mis padres, vivíamos en una casa de dos pisos de estrato 3, no éramos ricos pero tampoco me faltaba nada. La ciudad limitaba con dos ciudades, al Noroccidente con Santa Barbará la cual se caracterizaba por solo estar compuesta de fábricas, y al Sur con La Palma la cual se caracterizaba por ser productora de algodón y al Oriente con el mar Araucanía. Nuestra ciudad era productora de los mejores trigos y era una ciudad pequeña la cual tenía unos 150.000 habitantes aproximadamente pero tenía un clima templado que la convertía en una ciudad acogedora.
Ahora hablaré un poco de mi familia y yo, mi familia era compuesta por tres personas mi papá, mi mamá y yo. Mi mamá Carmen Contreras trabajaba como analista de crédito en una empresa mediana, mientras que mi papá Roberto Gonzales trabajaba en una empresa que procesaba trigo a las afueras de la ciudad, trabajaban casi todo el día así que solo nos veíamos los fines de semana y en la comida de la noche entre semana.
Ahora yo, estudiaba más o menos hasta las 2:30 de tarde y desde las 8:00 de la mañana ya que la rutina no era la misma todos los días. Todos los días me levantaba entre las 7:00 y 7:30 de la mañana me hacia mi desayuno y después saludaba a mis padres y les pedía el dinero de la comida y mi transporte, luego como a las 3:00 de tarde llegaba a la casa y abría con mis llaves, calentaba mi almuerzo la cual me hacia mi mama desde por la mañana, luego subía a mi cuarto prendía mi computador y hacia tareas mientras chateaba y escuchaba música y me acostaba por ahí a las 9:00 de la noche.
Llegué hasta tercer semestre de la Universidad de la ciudad en la carrera de Ingeniería Mecatrónica, en este semestre las directivas de mi universidad decidieron abrir estudios en la noche. Esta noticia se la di a mis padres en la comida de la noche de este día, a mi papas les pareció que era una idea fantástica de parte de la universidad, así que a mi mamá se le ocurrió una gran idea, la cual consistía en que me pasara a estudiar de noche y buscar un trabajo por la mañana con el cual les ayudaría económicamente, yo acepte, así que al otro día inmediatamente pedí el cambio de jornada, el cual me dieron de inmediato porque habían muchos campos libres.
Ese mismo día no tuve clase porque los de la noche empezaban al día siguiente. Yo no pensaba en desaprovecharlo sino en buscar trabajo. En mi primer semestre había escuchado que en la universidad colocaban periódicamente unos cuatro tablones con trabajos de empresas, corrí y empezó a buscar. Mi búsqueda no fue tan buena como yo pensaba solo encontré cuatro que me servían uno relacionado con mi carrera y otros tres neutros de resto eran para otras carreras así que los deseche rápidamente. Esa tarde llegue a mi casa a llamar a los teléfonos que aparecían en las hojas.
El primero el cual era de Mesero no me servía porque me tomaba mucho tiempo y no alcanzaría a llegar a tiempo al universidad, el segundo que era el relacionado a mi carrera no me sirvió tampoco porque necesitaban experiencia, el tercero si me servía era de mensajero que aunque ganaba el mínimo me parecía fácil y no me tomaba mucho tiempo y el cuarto resulto que también me servía era de ayudante en una empresa que hacía lo mismo que en la que trabajaba mi papá y también no me gustaba mucho tiempo.
Tenía dos opciones o el de mensajero o el de ayudante en esta empresa, me decidí por el de mensajero, porque me parecía más fácil, una decisión de la cual me iba a lamentar. Llamé enseguida y logré que me dieran una entrevista al otro día a la 8:30 de la mañana, solo necesitaba una hoja de vida y mi disposición. Al otro día llegue muy puntual. Y comencé a observar la que podría ser la empresa para la cual trabajaría. Al comienzo me gusto mucho, era un poco grande tenía más o menos ocho pisos, y la gente me veía me saludaba lo que me hizo sentirme muy bien.
Luego de eso me dirigí hacia la secretaria y le comenté que tenía una entrevista, me saludo con mucha cordialidad y me invitó a sentarme en una sala pequeña mientras que me anunciaba. Luego de más o menos 7 minutos me llamo y me dijo que subiera hasta el último piso y tocara en la última puerta que viera. Tomé el ascensor y me dirigí hasta la última oficina como me había dicho, toqué y me contestaron con “espere un minuto”, mientras que me abrían logré leer un cartel que decía Gerente lo que me puso nervioso. Me abrió un señor serio y me dijo “siga”, al ser serio me puso mucho más nervioso. Me hizo la entrevista la cual duro entre una y una hora y media, los nervios se fueron y me logro ir muy bien, tanto que me terminó contratando de inmediato y diciéndome que comenzaba al otro día.
Mi trabajo comenzaba a las 8:00 de la mañana, llegué también muy puntual, la secretaria del primer piso me explicó mi trabajo el cual consistía en recibir los paquetes de cartas y entregarlos en las direcciones de las tarjetas, también me conto que tenía que estar muy concentrado y hacer bien mi trabajo porque estas cartas venían del mismo Gerente, lo que me hizo pensar que era por eso que él me había hecho la entrevista. El primer día me fue tan bien que logré entregar las 25 cartas en tan solo tres horas, lo que me dejó mucho tiempo libre.
Seguí haciendo lo mismo por lo menos a lo largo de un mes. Pero todo cambio el 25 de Marzo de 1990, ese día llegue recibí mis paquetes como todos los días termine de entregarlo todo como a las cuatro horas, pero lo que no me había dado cuenta era que me faltaba entregar un libro. Lo saqué y lo primero que noté era que no tenia tarjeta, este tenía un color como fucsia y tenía un olor a niña de entre 8 y 10 años. Me dirigí a devolvérselo a la secretaria pero no estaba uno de los trabajadores me dijo que regresaba pero dentro de una hora.
Sabiendo esto me devolví a mi casa, al llegar saqué el libro de la bolsa y comencé a leerlo. Al abrirlo me di cuenta que era un diario, porque comenzaba con el nombre de una niña, la cual se llamaba Sara Gómez y no me había equivocado con su edad porque tenía 8 años, además de su nombre y su edad decía su dirección y su teléfono. Lo primero que hice fue llamar a su teléfono pero nadie me contestó.
Entonces, me dirigí a la dirección del diario, me abrió una anciana de unos 75 años y me preguntó que, a que venía yo le conté que había encontrado este diario y tenía esta dirección. Ella se puso a llorar, así que el pregunte que porqué lloraba y me contó que ese diario era de su nieta que había desaparecido hacia dos semanas. Sabiendo esto y con permiso de ella empecé a leerlo. Comenzaba con el 10 de Enero pero en este día no decía nada importante, continúe con cada día pero no halle nada, cuando ya me iba a dar por vencido, llegue al 11 de Marzo, de ahí para adelante decían cosas que podían servir para buscar su paradero.
En el diario decía esto:
11 de marzo: Estoy en un restaurante con mi abuela, el señor de la mesa que sigue me mira muchas veces
12 de marzo: Al comprar en la tienda con mi abuela vuelvo a ver al señor que estaba en el restaurante
13 de marzo: Salgo a montar en mi bici y en el parque y lo veo pasar al señor hablando con otro señor
14 de marzo: Un carro negro pasa muchas veces por el frente de mi casa
15 de marzo: Recogí una nota que estaba en mi puerta escrita con notas de revista
16 de marzo: Leí la nota pero no entiendo nada se la entrego a mi abuela
17 de marzo: Mi abuela llorando, me busca me abrasa y dice que no me aleje de ella porque dice que me están buscando
18 de marzo: Voy caminado con mí abuela para la tienda un hombre la para la pega y me coge me mete al carro negro y arranca
19 de marzo: Llego a una fábrica y me mete a un cuarto me da de comer pollo, yo no como porque tengo mucho miedo
20 de marzo: Se da cuenta de que no comí no dice nada y recoge el plato y coloca otro con carne pero yo tampoco tengo hambre
21 de marzo: Vuelve a ver que no comí y me regaña por no comer y me vuelve a colocar otro plato con pollo
22 de marzo: Me como la mitad y me vuelve a regañar coloca un plato con queso y dos manzanas yo le digo que no tengo hambre y me paga jalándome el pelo
23 de marzo: Mira que me he comido todo pero no me da comida y llama a una mujer a decirle que el plazo del dinero es hasta el 25 de marzo
24 de marzo: No me dio tampoco comida y se coloca bravo porque lo llaman para decirle que no…
Que no que, me preguntaba yo, lo que parecía era que ese día habían encontrado este diario precisamente el día anterior al entregármelo a mí. Al otro día antes de recibir mis cartas para entregar le comente primero lo del diario. Así que me dijo que el que me mandaba la mercancía era el Gerente que le preguntara a él, subí y toque me abrió y me pregunto qué quería pero muy bravo, yo le mostré el libro él se puso muy nervioso y solo me dijo que si no decía lo botara, después de esto me fui.
El comportamiento de él me pareció muy extraño al no querer buscar de quién era y ponerse nervioso. Así que entregué las cartas rápidamente y después volví a la empresa pero no entre me escondí en una columna del parqueadero y espere a que saliera para seguirlo. Salió y puse mi plan en marcha, cogí un taxi y pedí que lo siguiera, este llegó hasta Santa Barbará, entro en una fábrica abandonada, yo le pague al taxi pero le pedí que no se fuera que esperara un poco, entre muy sigiloso a la empresa y no que hablaba con alguien note que era una voz muy aguda como de niña pequeña hace que todo apuntaba a que fuera la niña del diario.
Me armé de valor y tomé una varilla que vi votada y fui y le pegué, el cayó desmayado al piso logré ver que las sospechas eran ciertas era una niña pequeña la cogí de la mano y salimos corriendo, el taxi no se había ido así que me subí y le dije que buscara una estación de policía, a las dos cuadras logró yo ver que un carro negro nos sigue, lo que me hace pensar que no se desmayó por mucho, dos cuadras después desapareció respiré pero una cuadra después nos sale por el frente haciendo estrellar el golpe fue leve, así que pude salir con la niña corriendo.
Miré para atrás el nos seguía, nos alcanzó, pensé que todo estaba perdido, hasta que ella se me soltó de la mano y salió corriendo, él intento seguirla pero yo lo paré y comenzamos a forcejear, después de diez minutos llegó ella con dos policías, estos se acercaron pero antes de cogerlo me logra pegar un puño en la cabeza y dejarme en coma. Pero logran meterlo en la cárcel por 15 años
Dos meses después logró despertar en una clínica pero claro está fuera de peligro, afuera todo el mundo me esperaba para darme una calurosa bienvenida. Después de una hora me levanto y los primero que veo son a mis padres que corren a abrazarme y luego logro ver a esa niña y su abuela que muy suave me dicen gracias. Aquí termina esta historia, yo vivo feliz en mi casa pero evito a toda costa los trabajos de mensajero y de ayudante de fábrica.